(Héctor y Asun estuvieron unas semanas viéndose muy
asiduamente en casa de Asun ya que Héctor venía todas las mañanas a recoger a
Jesús para llevarle al colegio. El niño estaba encantado de poder ver a su
padre a diario. Algunas tardes incluso también le recogía el propio Héctor y se
lo llevaba a merendar y a jugar al parque. La relación entre Asun y Héctor poco
a poco fue normalizándose por el bien del niño y Asun se iba encontrando cada
vez más cómoda y segura a la hora de relacionarse con el que había sido su
marido).
(Una tarde, Héctor trajo de vuelta a Jesús a casa de Asun
como ya había hecho otras veces, subió a casa con el niño y mientras Jesús
jugaba en su cuarto, Héctor y Asun charlaban en el salón sobre el niño y
también sobre sus respectivos trabajos y sobre ellos mismos. Los dos habían
conseguido volver a entenderse y hablar sin discutir, encontrando puntos en
común, lo cual hacía su relación cada vez más fluida y animada. Hasta sonreían
a veces cuando Héctor contaba alguna anécdota divertida sobre Jesús. Asun
estaba encantada del papel que Héctor jugaba como padre, le parecía que Héctor
era el mejor padre que un niño pudiera tener y le gustaba mucho poder volver a
relacionarse con él como hacían antes en el pasado, de forma distendida, sin
fricciones ni discusiones absurdas)
Héctor: Bueno, yo me tengo que ir ya... (mira su reloj) se
me hace tarde y ya sabes que en el hostal Manolita es muy rigurosa con el
horario de las cenas y le gusta que estemos allí a la hora...
Asun: Claro... ¿te tratan bien ahí en el hostal, verdad...?
Héctor: Muy bien, tu tía me trata como a un miembro más de
la familia, siempre me ha tenido mucho cariño, ya lo sabes y si alguna vez
llego a cenar un poco más tarde, me deja guardado un plato para calentarlo
después...
Asun: (coge del brazo a Héctor) Espera... ¿te quieres quedar
a cenar con nosotros...? a Jesús le haría mucha ilusión... y a mí también...
Héctor: (dudando un poco) Sí a ti no te molesta, yo
encantado...
Asun: No, no me molesta, al revés, estaré encantada de que te
quedes, los dos lo estamos...
Héctor: Muy bien, pues en ese caso llamaré a Manolita para
avisarle de que no me guarde la cena...
Asun: Está bien... yo voy a la cocina a preparar las
cosas...
(Héctor llama al hostal por teléfono y avisa a Dorita que no
le preparen cena ya que no irá al hostal a cenar como de costumbre. Dorita que
es muy curiosa interroga a Héctor y al final él se ve obligado a confesar que
cenará en casa de Asun con ella y con el niño)
(Asun prepara la cena mientras Héctor ayuda a poner la mesa
y va a buscar a Jesús a la habitación para ultimar y recoger los juegos y así
sentarse a la mesa a cenar todos juntos como en los viejos tiempos)
(Ya al final de la cena, Héctor acompaña a Jesús a lavarse
los dientes y a acostarle en su cama. Asun se acerca a la habitación para dar
las buenas noches a su hijo)
Asun: Venga Jesús, cariño, ahora a dormir, que papá te va a
contar un cuento muy bonito...
Héctor: Claro que sí campeón... ahora tú y yo vamos a contar
una historia de esas que tanto te gustan y papá te va a arropar y a darte un
beso de buenas noches...
(Asun deja a Héctor a solas con su hijo mientras ella va a
preparar café a la cocina)
(Al cabo de un rato, Jesús ya se ha dormido y Héctor vuelve
al salón a recoger sus cosas con intención de marcharse)
Héctor: Ya se ha dormido... me ha costado un poco pero
duerme como un angelito...
Asun: (con una sonrisa) Me alegro... ¿no te tomas un café
conmigo...? lo acabo de hacer...
Héctor: La verdad es que huele muy bien, y si está recién
hecho...
Asun: Pues siéntate que te preparo una taza...
(Asun trae la cafetera y dos tazas y sirve café para los dos,
con tan mala suerte que el brazo le hace un extraño y sin querer salpica de
café la camisa de Héctor)
Asun: ¡Vaya por Dios...! ¡pero que torpe soy...! trae,
déjame que te la lave un poco... no vas a aparecer en el hostal con la camisa
así de manchada...
Héctor: No te preocupes mujer, si apenas se nota... además
no quiero molestar...
Asun: Tú no molestas... quítate la camisa, anda... voy al
cuarto de baño y la doy un poco de agua y jabón con una toalla y estará seca en
un periquete... si quieres tómate una copa mientras...
Héctor: Asun, de verdad, que no hace ninguna falta...
Asun: (mirándole) Insisto... no quiero que mi tía piense que
vas por ahí en plan descuidado...
Héctor: Está bien...
(Héctor se quita la camisa y se la da a Asun. Mientras Asun
se dirige al cuarto de baño, él se sirve una copa. Al cabo de un rato, vuelve
Asun con la camisa que ha planchado para secar el cerco de agua que había quedado
alrededor de la mancha)
Asun: Ya está... ha quedado perfecta...
Héctor: (sorprendido) ¡Pero si me la has planchado y
todo...! de verdad que no hacía ninguna falta...
Asun: Pero yo quería hacerlo... y no me cuesta ningún
trabajo... ya puedes ponértela si quieres...
(Asun entrega a Héctor la camisa. Los dos están tan cerca el
uno del otro que sin querer sus labios llegan a rozarse por un segundo. Asun
mira a Héctor sintiéndose bastante cómoda con ese beso accidental y como si
fuera una especie de imán, sus labios vuelven a encontrarse esta vez más
profundamente)
Héctor: (deteniéndose) Espera un momento, Asun... creo que
nos estamos precipitando... quizá deberíamos ir un poco más despacio, ¿no
crees...?
Asun: (mirándole con un brillo especial en sus ojos) Yo no
quiero ir más despacio, Héctor... yo lo que quiero es recuperar la vida feliz
que teníamos antes los dos juntos... tengo ganas de estar contigo y de
sentirte... te necesito a mi lado y te deseo... ¿o es que tú no me deseas a
mí...?
Héctor: (con los ojos brillantes y poniendo sus manos sobre
la cara de Asun) Pues claro que te deseo... con todas mis ganas y con todas mis
fuerzas... en estos momentos no quiero despegarme de ti ni por un segundo...
Asun: Pues entonces hazme el amor, como antes, como siempre...
quiero volver a sentirme tan feliz como solía ser...
Héctor: (emocionado) ¿Estás segura de que eso es lo que
quieres...?
Asun: (con una sonrisa de emoción) Segurísima... abrázame
muy fuerte...
Héctor: Claro... ven, mi amor, mi vida...
(Héctor y Asun se funden en un abrazo larguísimo al que
siguen besos y caricias deliciosas que lentamente van compartiendo hasta acabar
en la cama de su dormitorio despojándose de todas sus ropas para disfrutar de
un apasionado encuentro amoroso que les lleva a recrear tiempos pasados donde
esta era la tónica habitual de sus noches de pasión)
(Un poco más tarde, Héctor enciende un cigarrillo y Asun fuma una calada también. Los dos comparten un brillo especial en sus ojos después de lo sucedido entre ellos)
Héctor: ¿Estás bien...?
Asun: Mejor que nunca (sonríe) ¿y tú...?
Héctor: Yo estoy encantado... ahora mismo contigo a mi lado es como si el tiempo se hubiera detenido de alguna manera... estoy empezando a pensar que todo esto ya lo tenías planeado...
Asun: Te prometo que no... yo sólo quería invitarte a cenar... todo lo demás ha sucedido sin más...
Héctor: (sonriendo) Pues aún así yo me alegro de que haya sucedido...
Asun: Y yo... aún estoy en una especie de nube y todavía estoy que no me lo creo...
Héctor: Si quieres puedo pellizcarte para demostrarte que todo lo que ha pasado es real y que no se trata de ningún sueño...
Asun: Mejor puedes hacer otra cosa... vuelve a besarme, lo haces muy bien...
Héctor: (divertido) Si te empeñas...
(Héctor y Asun vuelven a sellar sus labios con un profundo beso)
Asun: No quiero que te vayas... ya no... quédate conmigo esta noche y todas las que vengan... ahora volvemos a ser una familia...
Héctor: Entonces tendré que pasarme mañana por el hostal para cerrar las cuentas con tu tía y recoger mis cosas...
Asun: Yo te acompañaré... bienvenido a casa...
Héctor: Gracias...
(Los dos se sonríen de forma plácida y se recuestan el uno en el otro para pasar el resto de la noche abrazados)
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